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Guía para saber si mi organización tiene que sumarse a un movimiento social

Probablemente al leer el título, la mayoría de personas pensaron “¡obvio que tenemos que sumarnos a movimientos sociales!” y probablemente estén en lo correcto. La mayoría de personas aprecian más a las marcas que comparten los mismos intereses y valores que ellas… y les van a reprochar si cometen algún acto discriminatorio.

Lo cierto es que, en el día a día de la organización, es mucho más difícil lograr la coherencia de lo que nos gustaría. Sin embargo, la mayoría de personas no conocen — o no aceptan — esta realidad y van a juzgar, con todo lo que tienen, aquello que no les parezca.

Estos son algunos consejos que podrían ayudar a las organizaciones a tomar las decisiones correctas antes de comunicarle a sus públicos que respaldan alguna iniciativa que reivindica a una población vulnerable. Es mejor ahorrarnos acciones que pueden generar crisis, o incluso, reconocer lo que aún se puede mejorar antes de compartir públicamente algo.

¿El posicionamiento es con fines de mercadeo?

No vamos a discutir sobre si alguien apoya una causa únicamente para ver si pesca alguna venta. Ese tema es mucho más profundo.

El mejor consejo que podemos dar es pensar si tenemos un historial lo suficientemente bueno como para que no haya problemas con los públicos externos. Un negocio que abiertamente respalda causas feministas, LGBTIQ+, raciales… de forma continua, apoyará cualquier situación de actualidad en la que se requiera posicionarse sobre el tema.

Sin embargo, si nunca se ha hecho antes (o hay historial de errores y temas mal manejados), podría considerarse oportunista, irresponsable, insensible y falso.

Si el fin de apoyar algo no es promocionar el bien, servicio o la marca, vale la pena preguntarse: ¿para qué se hará? Aún si no hay un mal historial, se podría ver “raro” o “sospechoso”. En momentos como ese, no es prudente dejar espacio a las sospechas.

¿Han tomado acciones afirmativas antes?

Si la respuesta es sí, entonces no hay problema. Una empresa que ha apoyado en varias ocasiones a una causa determiada, tanto dentro como fuera de su organización, puede, con total seguridad, posicionarse a favor de esa causa una vez más. De hecho, es lo que se esperaría.

Si la organización no ha tomado una sola acción afirmativa, es mejor repensar cómo está en términos del conflicto social en cuestión y ver si hay asuntos que resolver. Si la causa es feminista, hay que revisar la paridad de género del personal, de las personas tomadoras de decisiones, los precios para productos femeninos, por mencionar algunos ejemplos.

Si la organización no ha tomado una sola acción afirmativa, pero tampoco ha hecho nada malo, hay que pensar muy bien si se comunicará algo o no. Nuevamente, hacerlo abre el espacio a la sospecha y eso podría resultar más mal que bien.

¿Planean tomar acciones pronto?

Si hay acciones afirmativas en proceso o a desarrollarse en el corto plazo, contarle a las personas el estado de estas iniciativas, su impacto e importancia podría ser positivo y una forma de demostrar que la organización se asume como agente político, cuyas acciones impactan mucho más que en sus procesos productivos.

Sin embargo, si no está en planes cercaos, es mejor ignorar el tema y no referirse a él. Al no haber un historial previo de apoyar causas, nadie espera que se apoyen ahora, por lo que es “seguro” distanciarse de esa discusión y del todo no decir nada (aunque alguien se moleste por ello) a decir algo que no es verdad.