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Los emprendimientos también cuentan historias

Más allá de un buen producto que vender, cualquier emprendimiento necesita una buena historia para contar. Tener una buena historia es la mejor forma de quedarnos en la memoria de nuestros clientes. No vendemos solo un producto, si no que los convertimos en parte de nuestro relato. En Candor nos tomamos eso muy en serio, siempre que trabajamos con nuestros clientes procuramos que conozcan de dónde venimos y cuál es nuestro plan en el largo plazo, cada cosa que hacemos tiene un sentido. 

Las personas no somos consumidores racionales

Contrario a lo que diría cualquier economista clásico, las personas no solemos tomar decisiones de consumo de forma racional. Es por ello que cuando consumimos algo, suele estar más cercano a que tengamos un apego inconsciente a ese producto. La decisión se toma basado en imágenes y relatos que hemos interiorizado. Una marca que inspira y tiene una historia tiene mayor posibilidad de retener clientes. 

Todos tenemos una historia para contar

Cada emprendedor sabe lo que ha hecho para lograr construir su empresa, esa ya es una historia. Las personas solemos conectar con historias de superar obstáculos y sentimos empatía. No son historias prefabricadas, es nuestra historia contada con sentido y asociada al producto o servicio que ofrecemos. También ese detalle lo encontramos fácil, si una historia no es auténtica, se nota y logra el objetivo contrario. Toda buena historia de este tipo usa hechos.

Cómo empiezo entonces…

Antes de que el negocio fuera una realidad ya era una idea que nos motivaba. El proceso es reconstruir esos momentos. Qué nos hizo empezar, cómo empezamos, cuáles fueron los primeros pasos, quiénes estuvieron ahí apoyando, qué fue lo que más nos costó, cómo superamos esos obstáculos, qué nos motiva, qué buscamos con el negocio, miles de preguntas más que pueden servir para reconstruir el proceso. Lo importante será luego construir el relato con toda esa información. 

¿Y si estoy contando mucho?

Puede que nos dé miedo contar de más o que queramos dejar de lado ese periodo difícil que fue empezar y concentrarnos en el relato de éxito, creo que eso es un error. Si las personas nos conocen y saben sobre nosotros, pueden conectar más con lo que ofrecemos. Todo lo que contemos se verá reflejado en nuestro producto y nuestro cliente sabrá la historia detrás.