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Emperdedores

Estudié sociología y Manuel (mi socio) estudió comunicación.

La vida nos hizo entender rápidamente que los proyectos que teníamos en mente no estaban en el radar de nuestros estudios ni en las posibilidades reales de la profesión en Costa Rica.

Ahí estuvo nuestra primera prueba. ¿Nos dábamos por vencidos? ¿Nos poníamos a llorar por las “malas” decisiones vocacionales? Sí lo hicimos. Y ya luego lo dejamos de hacer.

Entendimos que nuestros conocimientos son herramientas y que podemos hacer mucho más que lo que los folletos de las carreras dicen.

Ahora, tener buenas herramientas no lo preparan a uno para el esfuerzo emocional que implica decir “bueno, voy a crear mi propio trabajo”. La distancia entre ser un emprendedor y un fracaso es mínima. El miedo a ser un loser es gigante y paralizador.

Además, internamente es una lucha constante entre el discurso del emprendedor y ser un emprendedor. La imagen del emprendedor de Instagram es chiva: dar consejos de vida, aconsejar cómo estructurarla y al mismo tiempo, realmente no decir nada al respecto.

Creérsela como emprendedor es una lucha constante por no dejar que las inseguridades le ganen a uno. Es aún más difícil cuando nuestro espacio natural no es el del emprendimiento.

Emprender va más allá de impresionar, de las fotos fancy, de poder decir “soy mi propio jefe”, porque si uno de verdad es un apasionado por los emprendimientos, tiene claro que no se trata de eso.

Para un sociólogo y un comunicador cuya formación desde el inicio les dejó claro que millonarios no iban a ser, emprender tiene una lógica diferente.

Es la adrenalina de poner las herramientas a funcionar y ver los resultados que obtenemos gracias a siempre estar pensando out of the box de los negocios. Emprender es diferente cuando se cuenta con una forma de construir y ver el mundo más que como ingresos, gastos y motivación.

Nosotros lo vemos como ecosistemas multidisciplinares nos hacen entender la innovación como una red en la que todas las partes construyen. Emprender así es hacer cosas, no construir egos.

¿Ser emprendedor da miedo? Sí. Es definirse y asumir una identidad distinta a la esperada. ¿Emprender da miedo? No debería, si se tienen objetivos claros, se conocen las herramientas a la mano y se ejecuta un plan de acción. Importan más los objetivos, que los likes.

La seguridad como emprendedor no viene de una seguridad personal aprendida gracias a un gurú. Viene de la confianza en las herramientas que se han adquirido. ¿Qué sabe usted que sirve para resolver problemas?

En nuestro caso, sabemos dónde buscar la información para entender mejor a las personas, sus motivaciones, frustraciones, su relación con un contexto determinado, cruzamos losdatos, los explicamos y construir soluciones más atinadas.

También entendemos a los emprendedores y somos más empáticos, entendemos el miedo a fracasar, porque lo vivimos.